Fallas en la teoría de la pandemia del coronavirus *

David Crowe

 

Traducción S y A

David Crowe - David.Crowe@theinfectiousmyth.com – Versión 6.7. - 23 de marzo de 2020
https://davidcrowe.ca/

http://theinfectiousmyth.com/book/CoronavirusPanic.pdf – Versión 7.1 – 31 de marzo de 2020

* Oficialmente, al virus se le denomina SARS-CoV-2, y a la enfermedad que se cree que produce, se la denomina COVID-19. Para referirnos al pánico actual de virus lo denominaremos coronavirus, y para el pánico del 2003, lo denominaremos SARS.


1. Historial de revisión

Revisión
Cambios principales

6.2
Falsos positivos: estudios chinos documentando un índice de un 80 % de falsos positivos.

Transmisión 5: la pareja de Illinois, la primera transmisión comunitaria en EE.UU.

Tratamiento: Totalmente reorganizado y actualizado

Experiencia de tratamiento: La información de las muertes de Italia y del paciente de Wuhan


6.3
Añadido al historial de revisión

Información del análisis del crucero Diamond Princess

Vínculo correcto con los estudios chinos de falsos positivos


6.4
Secciones numeradas

Se reemplazó el informe de noticias de muertes italianas por el informe oficial de la ISS,

actualizado con muchos más pacientes, en la sección Tratamiento

La "Experiencia con el tratamiento" se divide en una primera parte: "Estado del paciente".


6.5
Los casos de ‘transmisión mágica’ se trasladan al Apéndice A, y se añade otro caso.

Los casos de “Mantener la prueba’ se trasladan al Apéndice B


6.6.
Apéndices vueltos a ordenar en el mismo orden que el texto

El apartado “Resultados confusos de las pruebas” se traslada al Apéndice A

Se vincula la lista de las referencias con enlaces a las URL


6.7.
Comentarios del Dr. David Rasnick

Colocar el Resumen al principio

Ampliar los comentarios sobre el estudio de los falsos positivos, con la traducción al inglés que

ahora hay disponible

Añadido el informe del grupo de 37 casos italianos sin conexión, a la ‘trasmisión mágica’


2. Resumen

El mundo está padeciendo un engaño masivo basado en la creencia de que una prueba para el ARN es una prueba para un nuevo virus mortal, un virus que ha surgido de los murciélagos salvajes o de otros animales en China, y que se apoya por el supuesto occidental de que los chinos se comen cualquier cosa que se mueva.

De existir un virus, debería ser posible purificar las partículas virales. A partir de esas partículas, se podría extraer ARN, y debería coincidir con el ARN utilizado en esa prueba. Hasta que no se haga esto, es posible que el ARN proceda de cualquier otro origen, que podría ser las propias células, bacterias u hongos del pacientes, etc. Debería encontrarse una asociación entre la existencia de niveles elevados de este ARN y la enfermedad, pero eso no sería prueba alguna de que ese ARN procediera de un virus. Sin una purificación y una caracterización de las partículas de un virus no se puede aceptar como prueba de que se halle presente un virus una prueba de ARN.

Las definiciones de enfermedades importantes son sorprendentemente, y quizás también vergonzosamente flojas. A menudo todo lo que necesita son un par de síntomas, tal vez el contacto con un paciente anterior y una prueba cuya precisión se desconoce. Mientras en el pánico anterior lo que definió al SARS fue que desapareció por sí solo, lo que define a esta supuesta nueva enfermedad por coronavirus es algo abierto, que permite que se desarrolle una epidemia imaginaria. Dejando de lado la existencia del virus, si la prueba de coronavirus presenta el problema de losfalsos positivos (como ocurre con todas las pruebas biológicas), ponerse a hacer pruebas en una población no infectada arrojará solo pruebas de falsos positivos, y la definición de la enfermedad permitirá que la epidemiadure eternamente.

Esta extraña nueva enfermedad, llamada oficialmente COVID-19, no presenta ningún síntoma propio. La fiebre y la tos, de los que anteriormente se ha responsabilizado a numerosos virus y bacterias, así como a contaminantes medioambientales, son de lo más habitual, así como las imágenes con anormalidades en los pulmones, pese a que se encuentren en personas sanas. Sin embargo, a pesar del hecho de que sólo una minoría de personas evaluadas da positivo (a menudo menos del 5%), se da por supuesto que esta enfermedad se reconoce fácilmente. Si realmente tal fuera el caso, la mayoría de personas seleccionadas para la prueba por los médicos darían positivo.

La prueba de coronavirus se basa en la PCR, una técnica de elaboración de ADN. Cuando se usa como prueba, no produce un resultado positivo o negativo, sino que simplemente produce el número de ciclos necesarios para detectar suficiente material como para superar el límite arbitrario entre positivo y negativo. Si positivo significa infectado y negativo significa no infectado, resulta que hay casos de personas que pasan de infectadas a no infectadas, para volver a infectarse de nuevo en un par de días.

Muchas personas dicen que es mejor prevenir que tener que lamentar. Prevenir es que sean mantenidas en cuarentena personas que no están infectadas, antes que tener que lamentar una pandemia. Pero una vez que la prueba da positivo, probablemente esas personas serán tratadas, con tratamientos similares a los del SARS. Los médicos, enfrentados a lo que creen que es un virus mortal, tratan a futuro, no por lo que ellos vean hoy, sino por lo que anticipan que serán los síntomas. Esto conduce a utilizar una oxigenación invasiva, con altas dosis de corticosteroides, fármacos antivirales y más. En este caso, parte de las poblaciones diagnosticadas (por ejemplo, en China), son personas más ancianas y más enfermas que la población en general, y mucho menos capaces de soportar un tratamiento agresivo. Con el SARS, una vez que el pánico disminuyó, cuando los médicos revisaron las evidencias encontraron que tales tratamientos a menudo habían resultado ineficaces, y que todos presentaron graves efectos secundarios, como persistentes insuficiencias neurológicas, reemplazo de articulaciones, cicatrices, dolores y enfermedades hepáticas. También una mortalidad más elevada.


3. Introducción

El miedo que se propagó desde Wuhan, China, en diciembre de 2019, fue debido a una epidemia producida por los tests. No existe ninguna prueba de que se haya detectado un virus con un test, y no les importa en absoluto que con esos tests se produzcan un importante número de falsos positivos. Lo que se está publicando en las revistas médicas no es ciencia, cada artículo tiene como objetivo potenciar el pánico, interpretando los datos solo en formas que apoyen la teoría viral, incluso aunque tales datos sean confusos o contradictorios. En otras palabras, los artículos médicos son pura propaganda.

También se trata de una epidemia porque así se la ha definido. La definición, que alcanza la perfección a partir del test, carece de la válvula de seguridad que tenía la definición del SARS, con lo que el miedo puede irse manteniendo hasta que los funcionarios de salud pública cambien esa definición o se den cuenta de que la prueba no es fiable.

Lo que aprendí al estudiar el SARS, el anterior gran terror por coronavirus, después de la epidemia de 2003, fue que nadie había demostrado que existiera un coronavirus, y mucho menos que fuera patógeno. Las evidencias existentes eran contrarias a que hubiera transmisión, y posteriormente supe las evaluaciones negativas de los tratamientos extremos a que fueron sometidos los pacientes, con el fármaco antiviral análogo del nucleósido Ribavirin, altas dosis de corticosteroides, respiración asistida invasiva, y en ocasiones con oseltamivir (Tamiflu). Todo ello está documentado en el capítulo en borrador de mi libro (ya casi completado), que puedes encontrar aquí: http://theinfectiousmyth.com/book/SARS.pdf


4. La existencia de virus

Los científicos están detectando ARN nuevo en múltiples pacientes que tienen gripe o afecciones de tipo neumonía, y presuponen que la detección de ARN (que se cree que se envuelve en proteínas para formar un virus de ARN, que es lo que se cree que son los coronavirus) equivale a haber aislado el virus. Pues no es así, y uno de los grupos de científicos fue lo bastante honesto como para admitir que:

“No efectuamos tests para detectar virus infecciosos en la sangre” (2)

Sin embargo, a pesar de esa admisión, al principio del artículo se refirieron en repetidas ocasiones a los 41 casos (de entre otros 59 casos similares), que dieron positivo en este ARN, como “41 pacientes… confirmados de estar infectados con el 2019-nCov)”.

Otro artículo admitía tranquilamente que:

“Nuestro estudio no cumple los postulados de Koch” (1)

Los postulados de Kock, establecidos por el gran bacteriólogo alemán Robert Koch a finales del siglo 19, se pueden plantear sencillamente así:

- Purificar el patógeno (por ejemplo, el virus) a partir de muchos casos que muestren una enfermedad concreta.

- Exponer al patógeno a animales susceptibles (evidentemente, no a seres humanos).

- Verificar que se produce en ellos el mismo tipo de enfermedad.

- Algunos añaden que se debería también volver a purificar el patógeno, para asegurarse que realmente crea la misma enfermedad.

En una charla dada en 1936, Thomas Rivers, famoso virólogo, declaró: “Es evidente que los postulados de Koch no se cumplen en las enfermedades por virus”. A pesar del tiempo transcurrido, el problema continúa. Ninguno de los artículos referenciados en este artículo ha intentado siquiera purificar el virus. Y la palabra ‘aislamiento’ ha sido tan corrompida por los virólogos que no significa nada (por ejemplo, añadir materiales impuros a un cultivo celular, y ver la muerte de las células es ‘aislamiento’)

La referencia (1) publicó microfotografías electrónicas, pero en la foto menos ampliada se puede ver con claridad que las partículas que se cree que son coronavirus no están purificadas, puesto que la cantidad de material celular es mucho mayor. El artículo observa que las fotos son de “células epiteliales de vías respiratorias humanas”. Considera también que la foto incluida en el artículo sin duda era la ‘mejor’ foto, es decir, la única con el mayor número de partículas. Se puede animar a los técnicos de laboratorio a que se pasen horas mirando para encontrar la imagen más fotogénica, la que más se parece a un ‘virus puro’.

No hay forma de decir que el ARN que se ha utilizado, en los tests de la PCR, del nuevo coronavirus se encuentre en las partículas que se ven en la microfotografía electrónica. Entre el test y las partículas no hay ningún tipo de conexión, ni hay prueba alguna de que las partículas sean de virus.

En marzo de 1997 se reveló una situación similar en relación al VIH, cuando dos estudios publicados en el mismo número de la revista Virology revelaron que la gran mayoría de lo que anteriormente se había denominado ‘VIH puro’ eran impurezas que no eran claramente el VIH, y que la mezcla incluía también micro-vesículas que podían parecer muy iguales al VIH bajo un microscopio electrónico, pero que eran de origen celular. (5) (6).


5. Definición de enfermedad

Las enfermedades infecciosas siempre tienen una definición, pero generalmente no se dan a conocer demasiado para no quedar expuestas al ridículo. Habitualmente tienen una categoría de “caso sospechoso”, que se basa en los síntomas y exposición, y una categoría de “confirmados”, a la que añaden algún tipo de test.

La referencia (13) describe una definición de caso sospechoso para el nuevo coronavirus, derivada de las definiciones de la OMS para el SARS y el MERS (Middle East Respiratory Syndrome – Síndrome Respiratorio de Oriente Medio). Esta definición estuvo vigente hasta el 18 de enero de 2020, y precisaba reunir los cuatro criterios siguientes:

- “Fiebre, con o sin temperatura documentada”. A remarcar que no existe una definición universal de la fiebre, con lo que solo es la opinión de un médico o enfermero. Con el SARS, tener fiebre se definía como tener 38ºC, a pesar de que la temperatura normal del cuerpo se considera que es de 37ºC (98,6ºF).

- "Evidencia de neumonía en radiografías”. Esto puede suceder sin que exista enfermedad, como se pudo ver en (3), un niño de 10 años sin síntomas clínicos, a pesar de lo cual fue diagnosticado de neumonía.

- “Un recuento bajo o normal de leucocitos, o un recuento bajo de linfocitos”. Esto no constituye realmente un criterio, puesto que incluye a toda persona sana. También resulta algo insólito, dado que una persona que tiene una infección normalmente tiene un recuento elevado de leucocitos (si bien puede caer en las personas que están muriendo de una infección).

Uno de estos tres criterios:

El pasado 18 de enero, estos tres criterios últimos fueron cambiados por uno de los siguientes:

- "Haber viajado a Wuhan”
- “Contacto directo con pacientes de Wuhan que tenían fiebre o síntomas respiratorios, en los catorce días anteriores al surgimiento de la enfermedad”.

El principal problema en que, al contrario que con la definición para el SARS, un “caso confirmado” no requiere originalmente que se reúnan los criterios de caso sospechoso. Un caso confirmado solo requiere un test positivo de ARN, aunque no tenga ningún tipo de síntomas, ni posibilidad de contacto con casos anteriores, ilustrando una fe total en la tecnología de la PCR utilizada en el test. La definición de la OMS (15) muestra el mismo fallo.

De hecho, fue la definición de que el SARS requiriera tanto una posibilidad razonable de contacto con un caso anterior, como unos síntomas, lo que permitió que la ‘epidemia’ finalmente se agotase. Una vez todos los casos puestos en cuarentena, el contacto con un caso que existiera era altamente improbable, por lo que se detuvieron los tests y los médicos pudieron declarar la victoria.

Los chinos acabaron despertando, y sobre el 16 de febrero exigieron que los casos confirmados reunieran los requisitos exigidos para un caso ‘sospechado’, así como que dieran positivo en el test. Puede incluso que hayan puesto en práctica esta nueva definición algo antes, dado que tras la masiva adición de casi 16.000 casos confirmados el 12 de febrero, el número fue cayendo espectacularmente cada día, y el 18 de febrero los casos no llegaban a los 500, y siguieron bajando.

Pero otros países no lo aprendieron. Corea, Japón, Italia (y quizás otros países) han empezado a hacer test a personas que no tienen vínculos epidemiológicos, alentando a personas que presentan síntomas vagos de los que entran en la definición, que acudan al hospital a hacerse una revisión, y continuando evidentemente con cualquiera que hubiera estado en contacto con ellos, la mayoría de los cuales son asintomáticos. En consecuencia, desde mediados hasta finales de febrero, los casos tanto en estos países como en el resto, empezaron a ascender vertiginosamente.


¿Una enfermedad nueva?

El COVID-19, para utilizar su nombre formal, se describe como una nueva enfermedad diferente. Pero a todas luces no lo es. Para empezar, no existen síntomas que le sean característicos. En la referencia (2) se muestra que, en los 41 primeros casos, los únicos síntomas que se encontraron en más de la mitad fueron la fiebre (98%) y la tos (76%). En un 98% de ellos los escáneres de tomografía computarizada mostraban problemas en ambos pulmones (aunque es posible que en los escáneres aparezcan sombras sin que se den síntomas de nada). El alto porcentaje de casos con fiebre y sombras en ambos pulmones es un artefacto de la definición de la enfermedad; la fiebre y la “evidencia radiográfica de neumonía” son dos de los criterios de diagnóstico para un caso probable.

El bajo índice de personas que dan positivo en el test del coronavirus es una evidencia añadida de que no existen síntomas evidentes. Si existieran unos síntomas reconocibles, los médicos deberían tener una probabilidad superior al 3-5% de adivinar quién tiene el virus. Mientras que algunas de las personas pueden haber sido examinadas, sin síntomas, porque estaban en un vuelo o crucero, los países fuera de China están alentando a las personas con los síntomas no específicos de fiebre y tos para que se hagan la prueba, por lo que cada vez más personas tienen síntomas de gripe o de neumonía, pero aun así los test siguen saliendo con resultados negativos en grandes cantidades.

Por ejemplo, el 9 de marzo, Corea encontró 7.382 casos positivos de un total de 179.160 personas a las que se les practicó la prueba (un 4,1 %) (20). En el estado de Washington, donde parecía que se mostraban reacios a hacer pruebas a nadie, solo 1 de cada 27 personas a las que se practicó el test el 24 de febrero dieron positivo (un 3,7 %) (21). Quizás, si les hubieran hecho las pruebas a las 438 personas que por aquel entonces estaban sometidas a cuarentena, la epidemia hubiera crecido de 1 a 16 casos (el 3,7 % sobre 438 personas). El 9 de marzo, de las 1.246 pruebas que se llevaron a cabo en Washington, 136 fueron encontradas positivas (un 11 %). Evidentemente, los médicos no han podido reconocer clínicamente los casos en ningún lugar.


6. Las pruebas

Suponiendo por un momento la existencia de un nuevo coronavirus, ¿qué podría decirnos en esta etapa un test de coronavirus? O más bien, ¿qué es lo que no nos dice?

- Sin haberlo purificado y haber expuesto a animales las partículas virales, ignoramos si el virus es un patógeno (un causante de enfermedad). Podría ser una infección oportunista (que se encuentra en personas que no están sanas y tienen un sistema inmune debilitado), o un virus pasajero (del cual se es portador debido a un comportamiento de riesgo, como puede ser en un animal que es portador de un virus).

- Sin haber efectuado una amplia aplicación de pruebas en personas sanas, lejos de los lugares donde las personas están siendo diagnosticadas con esta posible nueva enfermedad, ignoramos el índice de falsos positivos de la prueba. Si la prueba fuera exacta en un 99%, en una ciudad de más de 10 millones de habitantes, como Wuhan, entonces debería haber unos 100.000 falsos positivos (un 1%). Haciendo las pruebas así, es fácil generar una falsa epidemia. Y es mucho peor si limitas la prueba a personas que tienen síntomas, porque entonces los errores de la prueba quedarán sin ser revelados durante mucho tiempo.

- Si alguien está enfermo, no existe prueba alguna de que alguno o todos sus síntomas se deban al virus, ni siquiera aunque éste pudiera estar presente. Algunas personas podrían ser inmunes, algunas podrían tener algunos síntomas causados por el virus, pero otros síntomas podrían estar ocasionados por los fármacos que se les administras, por condiciones de enfermedades que ya existían, etc.

- Ignoramos si personas cuya prueba pueda salir negativa están en realidad infectadas o no, especialmente si ellas muestran unos síntomas similares. Por ejemplo, en (2), de un total de 59 pacientes, solo 41 dieron resultados positivos, pero los investigadores no estaban seguros de si los 18 restantes estaban o no contagiados. Si realmente no están contagiados, refuerzan la idea de que no es ese coronavirus la causa de su enfermedad, puesto que sus síntomas no se podían diferencias de los de los 41 que dieron positivo.

Hacer pruebas en una etapa tan temprana de conocimiento es increíblemente peligroso. Propaga el pánico, puede someter a las personas a fármacos peligrosos, y otras circunstancias de su tratamiento pueden resultar físicamente perjudiciales (como una intubación), y psicológicamente negativas (como el aislamiento, o el estar viendo a todos los médicos y enfermeras en unos trajes especiales de remarcan lo mortalmente enfermo que estás).


Los falsos negativos, un enorme problema

Según un artículo aparecido en el South China Morning Post (23), Li Yan, director del centro de diagnóstico del Hospital del Pueblo de la Universidad de Wuhan, señaló en la televisión estatal china que debido al proceso de múltiples pasos, un error en cualquiera de las etapas podría dar como resultado un desenlace incorrecto. La referencia [26] se hizo eco de lo mismo, señalando la posibilidad de errores en los muchos pasos desde el momento de la recolección de muestras hasta el procesamiento. Wang Chen, presidente de la Academia China de Ciencias Médicas, también en CCTV (cadena china de TV), dijo que la precisión es solo del 30 al 50 por ciento.

Sin embargo, lo que en realidad, quería decir Wang Chen era que la prueba solo produce falsos negativos y nunca falsos positivos. En un estudio que documenta un grupo de enfermedades y pruebas positivas en una familia [3], este sesgo queda claro, ya que la mayoría de pacientes tuvieron más pruebas negativas que pruebas positivas, pero se consideraron positivas de todos modos. El paciente 1 tuvo 3/11 positivo (27%), el paciente 2 tuvo 5/11 (45%), el paciente 3 tuvo 18 negativos, el paciente 4 tuvo 4/14 (29%), el paciente 5 tuvo 4/17 (24% ) y el paciente 7 fue el único con mayoría positiva (64%).

La única manera de decidir lógica y científicamente es tener un criterio de referencia para la presencia del virus, y esa solo puede ser la purificación y caracterización (es decir, la identificación del ARN y de las proteínas). Dado que esto no ha sido nunca realizado, los médicos han de tomar decisiones sobre la marcha, que resultan prejuiciadas en cuanto a tratar a los pacientes como contagiados.


La mejor evidencia, los falsos positivos

El primer gran intento de definir el índice de falsos positivos fue en un estudio que describía una nueva metodología de prueba, pero el estudio tiene un conflicto de interés * (19). Sin duda, si el índice de falsos positivos fuera elevado, el objetivo de los autores de “desarrollar y desplegar una metodología de diagnóstico sólida para utilizar en el marco de los laboratorios de salud pública” hubiera fracasado. ( * Un conflicto de interés es aquella situación en la que el juicio del individuo -concerniente a su interés primario- y la integridad de una acción tienden a estar indebidamente influidos por un interés secundario, de tipo generalmente económico o personal).

Sin embargo, hicieron más que la mayoría. Tomaron 297 muestras de secreciones nasales y de garganta procedentes de los bancos biológicos, y las probaron, encontrando solo una “débil reactividad inicial” en cuatro muestras que, tras volver a probarlas, desapareció. El problema con este tipo de análisis es que las muestras de los bancos biológicos puede que no se hayan obtenido de la misma manera que las muestras procedentes de personas vivas en un pánico de epidemia. El muestro tampoco fue ciego, algo necesario para eliminar la posibilidad de una desviación inconsciente (un problema real en medicina). Además, muchas muestras de personas a las que se creía contagiadas resultan negativas, y se hacen pruebas en múltiples muestras, tal como se describe en el estudio para el grupo familiar.

En resumen, en el mejor de los casos, analizar 297 muestras podría mostrar que la tasa de falsos positivos era de 1/300, pero debido a que a menudo se toman múltiples muestras, con una muestra positiva invalidando todos los negativos, la tasa de falsos positivos podría ser considerablemente menor, ya que las muestras de los bancos biológicos solo se analizaron una vez.

E incluso aunque este test tuviera un índice de falsos positivos que fuera muy bajo, no está claro que este test en concreto se esté utilizando, y el índice de falsos positivos no puede ser extrapolado a ningún otro diseño de prueba.

Incluso un índice de falsos positivos pequeño es de una importancia crítica. Una prueba que fuera exacta en un 99% produciría 100.000 falsos positivos en una ciudad de 10 millones de personas, como Wuhan. Y si el número de positivos. Y si el número de positivos en el muestreo es de alrededor del 4% (lo que parece ser el caso de las estadísticas iniciales), entonces 1 de cada 4 positivos sería falso.

Finalmente, el 5 de marzo de 2020 algunos científicos chinos soltaron una bomba. Según sus análisis, basados en supuestos razonables sobre las personas asintomáticas (es decir, los contactos de otros casos), “el índice de resultados falsos positivos era del 80,33%” (26). Esto se basa en el análisis matemático utilizando supuestos lógicos sobre la prevalencia actual del virus, y la realización del test. El mejor caso, con las suposiciones más optimistas, seguía dando más del 40% de falsos positivos.


Positivo, negativo, positivo de nuevo – La confusión

Algunas personas se han recuperado totalmente de la enfermedad supuestamente atribuida al coronavirus, y empezaron a dar negativo en el test, y luego, volvieron a dar positivo. Según un noticiero (22) en China los pacientes no se consideran curados hasta que dejan de tener síntomas, tienen los pulmones limpios, y tienen dos tests negativos de coronavirus. A pesar de esto, un 14% de pacientes dados de alta dieron posteriormente positivo en las pruebas, pero sin que hubiera recaída en los síntomas. Esto resulta muy difícil de explicar si es test es para un virus, y mucho más fácil de explicar si lo que test está buscando es ARN, que no es en origen vírico.

Otros resultados desconcertantes de los test se relacionan en el Apéndice A.


Negativo, negativo, negativo

En Marsella, Francia, un grupo de médicos trabajando en un laboratorio con mucha experiencia, que efectúa regularmente pruebas de virus respiratorios, informó haber sometido a prueba 4.084 muestras del nuevo coronavirus, utilizando diversos sistemas cuyo uso está aprobado en Europa, sin encontrar un solo positivo (25). Estas muestras incluían las de 337 personas que volvían de China, y que fueron sometidas dos veces a las pruebas, y 32 otras personas remitidas por sospecha de infección por coronavirus.

Es estadísticamente improbable que este laboratorio simplemente tuviera suerte de no encontrar ningún caso de coronavirus, lo más probable es que utilizasen criterios mucho más rigurosos, lo que ilustra esta nueva pruebaes que se desconoce totalmente el desempeño no solo de los kits de prueba sino de los laboratorios. Sin embargo, una prueba positiva permanece incuestionable en todos los casos.


Conservar el test

Por encima de todo parece que los resultados de los test deben ser interpretados para mantener la teoría del coronavirus. No se permite ninguna interpretación alternativa. Y cuando existe una inconsistencia, debe ser ignorada o justificada convenientemente, invocando a menudo datos imaginarios. Estas situaciones se relacionan en el Apéndice C


Experiencia de prueba

Un estudio realizado en Singapur por médicos y funcionarios de salud pública arroja una visión reveladora en los entresijos internos de las pruebas de coronavirus. Oculto en medio de material complementario de referencia (24) donde será visto por pocas personas, se exponen algunos problemas importantes con los tests:

- La prueba no es binaria (negativa / positiva) y tiene un valor límite arbitrario.

- La cantidad de ARN no se corresponde con la enfermedad.

- Si negativo significa libre de contagio, y positivo significa contagiado, entonces las personas pasan de infectados a no infectados y de nuevo a infectados, a veces incluso en varias ocasiones.

- No se muestran los resultados por debajo del límite marcado, y son tratados como negativos, pero si la PCR continuaba más allá del límite y finalmente era positiva, esto indicaría la presencia de pequeñas cantidades de ARN que supuestamente es exclusivo del coronavirus (es decir, infección).

Antes de que sigas leyendo tras la imagen que sigue, pregúntate a ti mismo porqué los primeros seis gráficos presentados deliberadamente sin orden numérico, están separados. ¿Cuáles son las diferencias visuales entre esos 6 gráficos y el resto? Hazlo de inmediato para que mi interpretación no influya en tu opinión.

 

 

La prueba no es binaria

Las pruebas para infecciones en general se informan como positivas o negativas (en ocasiones, como ‘reactivas’ y ‘no reactivas’. Uno de los motivos de ello es que en muchas ocasiones, se precisan múltiples test, y es habitual concluir que alguien está infectado incluso con algunas pruebas negativas, y que alguien no lo está incluso con algunas pruebas positivas. Generalmente, también los resultados de un algoritmo complejo multi-test también se presentan como positivos o negativos, pero se interpretan por parte de médicos y pacientes como contagiados o no contagiados. Lo primero podría significar aislamiento, medicalización especial, precauciones especiales para los trabajadores sanitarios, etc.

Pero en realidad, incluso los test individuales son no-binarios, ni positivos ni negativos, sino una gama de números que se dividen arbitrariamente en positivos por un lado, y negativos por el otro. Posiblemente existe una zona gris que permite otros factores, incluyendo el sesgo del médico o del laboratorioal involucrarse en la interpretación, o que se requerirán más pruebas.


Comprender la RT-PCR

Antes de proseguir es importante comprender en qué consiste la tecnología de la prueba de la RT (Reverse Transcriptase- Transcriptasa Inversa)-PCR. Se basa en la PCR (Polymerase Chain Reaction – reacción en cadena de la polimerasa), una técnica de fabricación inventada por iconoclasta Kary Mullis, quien en 1993 recibió el premio Nobel de Química por ello. Es una de las tecnologías más importantes inventadas desde el auge de la industria de biotecnología de los años 1980. Empezando con una hebra de ADN, la hebra se parte (se divide en dos), y entonces se deja que crezcan hebras complementarias, el mismo proceso que se produce en una célula durante la mitosis (la división de la célula).

Hasta aquí no es nada que impresiones, sin embargo, a través de la magia de la duplicación, si este proceso se repite 10 veces tendrás casi 1.000 hebras idénticas de ADN. Con 20 veces, tendrás un millón (220). Con 30 veces, mil millones (230). Con 40 veces, un billón (2(40). Cada ronda de duplicación se denomina un ciclo.

Al utilizar (o abusar) de la PCR como test, presupones que estás empezando con un número desconocido de hebras, y que acabarás con un múltiplo exponencial después de ‘no’ ciclos. De la cantidad de materiales al finalizar se puede estimar la cantidad inicial. Un problema importante con esto es que debido a que la PCR es un proceso exponencial (duplicación), los errores también crecen exponencialmente. En realidad, la cantidad inicial a menudo no se estima, pero se puede determinar la densidad óptica u otra característica de la creciente pila de ADN.

Otro de los problemas con muchos virus, como el coronavirus, es que se cree que están compuestos de ARN, pero esto se puede solucionar convirtiendo todo el ARN en ADN con la enzima Transcriptasa Inversa al inicio del proceso.

La tecnología después de estas dos adaptaciones se conoce como RT-PCR (Transcriptasa Inversa- Reacción en Cadena de la Polimerasa).

Ahora tienes la información necesaria para comprender los números, del 20 al 40 en el eje vertical de los gráficos de arriba. Esos son el número de ciclos. Implica que siempre se precisan por lo menos 20 ciclos de PCR antes de poder detectar algún ARN, y ellos se pararon tras un máximo de 27 ciclos. La línea azul está en el ciclo 38, y los puntos negros no significan que se detectase ARN al cabo de 38 ciclos (tan como el estudio aclaraba), sino que no se detectó en los 37 ciclos, por lo que se finalizó el proceso. Este "Umbral del ciclo de serie (Ct – Cycle Threshold)" fue la definición arbitraria de un resultado negativo por los autores de referencia [24].

Podemos ver que fue arbitrario, porque en otro artículo, referencia [13], los autores tenían dos puntos finales: 37 y 40. Cualquier cosa menor que 37 se consideró positiva y cualquier cosa 40 o mayor se definió como negativa. Los valores intermedios de 38 y 39 dieron como resultado una nueva prueba. Tenga en cuenta que este documento trataría 37 como indeterminado, pero el documento de Singapur lo trataría como positivo.


La cantidad de ARN no se correlaciona con la enfermedad

En teoría, el número de ciclos de la PCR en el que resulta detectable el ADN nos dice la cantidad relativa de ARN. Cualquier cantidad inicial que fuera necesaria para ser detectable en el 20º ciclo, con 21 ciclos serían doblemente sensibles y se podrían detectar aproximadamente la mitad, y 30 ciclos aproximadamente 1000 veces más que 21. Por lo tanto, lo que sería de esperar es que las personas más enfermas tuvieran más virus y, por lo tanto, tuvieran un número menor de ciclos en las pruebas.

Esta es la razón por la que los autores separaron los primeros seis gráficos de los doce restantes. Los primeros seis fueron las personas que estaban lo suficientemente enfermas como para necesitar oxígeno. Pero se puede ver claramente en el gráfico que las seis personas más enfermas no tenían cantidades claramente mayores de ARN.


De positivo a negativo, y de nuevo a positivo

En la mayoría de los 18 pacientes la prueba dio positivo, luego dio negativo, y luego volvió a dar positivo. Y eso sucedió en varias ocasiones.

Si un test que da negativo significa que no hay infección, entonces esas variaciones son imposibles. No puedes desembarazarte tú mismo del virus, y luego al día siguiente volverte a contagiar y resultar infectado al día siguiendo, y luego dar de nuevo no infectado. Con lo que, si una re-infección tan rápida resulta posible en un ambiente hospitalario, entonces simplemente es que el virus está en todas partes, y luchar contra él es totalmente inútil. La respuesta más simple a este enigma es que las pruebas negativas no significanque no se esté infectado. Pero lo que se deduce fácilmente de lo anterior demostrado es que las pruebas positivas no significan infectados. Lo que convertiría a la prueba en inútil.


Resultados por debajo del límite

Los autores de la referencia (24) aparentemente programaron la máquina de la PCR para que se detuviera después de 37 ciclos si no se detectaba ADN. Esto significa que no tenemos información de cuando o de si el proceso se hubiera terminado de habérsele permitido proseguir muchos más ciclos. Y lo más importante, ¿qué hubiera significado que se hubiera detectado ADN en el ciclo 38, 40 o 80? Si el ARN (complementario al ADN utilizado en la PCR) es único al virus, entonces no existe ninguna otra interpretación posible como no sea que la persona está contagiada. Pero es posible que cada uno detectase finalmente suficiente material, que solo podría interpretarse como correspondiente a ARN endógeno (es decir, formado dentro de las células del cuerpo humano).

Dado que varias personas saltaban de negativo a positivo de nuevo, se podría argumentar que el punto de límite debería ser más (o quizá menos) que 37 ciclos. Pero probablemente si se hiciera esto muchas más personas podrían dar positivo en el test, e incluso podría seguir pasando con un punto de límite de, digamos, 40, que pasasen a negativo y volvieran atrás de nuevo.


7. Transmisión

Hay montones de evidencias de que el virus no es tan transmisible como se ha estado presuponiendo.

(2 enero 2020) – 27 de los 41 primeros pacientes (un 66%) tuvieron una exposición directa al mercado de peces y mariscos de Huanan (es decir, casi un tercio de ellos no estuvieron directamente expuestos) (2).

(1 a 20 de enero de 2020) – De los 99 pacientes con neumonía por 2019-nCoV, 49 de ellos (un 49%) tenían un historial de haber estado expuestos al mercado de peces y mariscos de Huanan” (es decir, un 51% no tenían ese historial de exposición) (10)

(1 a 22 de enero) Una gran evaluación, que incluía los primeros 425 casos, mostró que de los que habían sido diagnosticados el 1 de enero o posteriormente, un 72% “no había estado expuesto ni al mercado ni a ninguna persona con síntomas respiratorios”. (13)

La fecha de inicio de los síntomas del primer paciente identificado fue el 1 de diciembre de 2019. Ninguno de los miembros de su familia desarrolló fiebre ni síntomas respiratorios. No se encontró vínculo

epidemiológico entre el primer paciente y los casos posteriores. (2) (Y sobre el grupo familiar) “Ningún miembro de la familia tuvo contacto ni con los mercados de Wuhan ni con animales… No tienen historial de contacto con animales, ni visitas a mercados, incluyendo el mercado de peces y mariscos de Huanan, en Wuhan, ni de comer carne de caza en restaurantes” (3)


Transmisión 1 – El grupo familiar de Shenshen

La referencia (3) intenta mostrar la facilidad con que se podría transmitir el virus en una familia que había viajado desde Shenzhen, cerca de Hong Kong, hasta Wuhan en diciembre, y luego volvieron de nuevo aproximadamente una semana después.

Dos abuelos (pacientes 1 y 2), la hija y el yerno (pacientes 3 y 4), un nieto de 10 años y una nieta de 7 años (pacientes 5 y 6) volaron a Wuhan el 29 de diciembre. El primer día, la abuela (1) y su hija (3) visitaron a un bebé que tenía neumonía, conocido como Pariente 1, en un hospital en Wuhan (no se da el nombre del hospital, pero la implicación es que este niño tenía esta nueva enfermedad). Fuera de esto, se mezclaron con cuatro otros parientes locales, dos de los cuales también habían pasado bastante tiempo en el hospital. Concretamente, los síntomas del niño se resolvieron uno o dos días después de la visita, y volvió a su casa.

El cuarto día de visita (1 de enero), el yerno, que no había ido al hospital, se puso enfermo. Basándose en esto, declararon que el coronavirus tenía un tiempo de incubación muy corto, y que las personas se volvían contagiosas casi de inmediato. No hay evidencia de esto, como no sea para apoyar su hipótesis de que el bebé hospitalizado tenía este nuevo coronavirus, infectó a los pacientes 1 (abuela) y 3 (hija), uno de los cuales infectó a su vez al yerno (paciente 4). Todo ello en cuatro días.

Luego, como fichas de dominó, los otros visitantes se pusieron enfermos, la hija un día después de su marido (2 de enero), la abuela al día siguiente (3 de enero), y luego el abuelo y los parientes 2, 3, 4 y 5 (4 de enero). La familia parecía tener un historial de enfermar con frecuencia. En este caso los síntomas fueron mayoritariamente fiebre, tos y debilidad.

El 4 de enero toda la familia volvió a Shenzhen. A remarcar que los nietos, pacientes 5 y 6, no tuvieron síntomas durante su estancia en Wuhan, o después de volver a casa.

El 9 de enero, los abuelos y su hija fueron a una clínica en Shenzhen, y al día siguiente los abuelos visitaron el gran hospital (el Hospital Universitario de Shenzhen, Hong Kong) para hacerse pruebas. La hija lo hizo un día después (el 10 de enero)

Los abuelos tenían importantes trastornos previos de salud, tales como haber sido tratada la abuela de cáncer de pecho, y ambos de hipertensión. En Wuhan ambos tuvieron fiebre, tos seca, debilidad, y posteriormente se encontraron varias anormalidades de laboratorio. Ellos estaban verdaderamente enfermos.

La preocupación de que estuvieran infectados con el nuevo coronavirus es probablemente el motivo de que el resto de la familia fueran sometidos a pruebas en los siguientes días. La hija y el yerno seguían todavía enfermos (diarrea, congestión, dolor de garganta y dolor en el pecho), pero su temperatura corporal era normal (en realidad, inferior a 37ºC). Presentaban opacidades pulmonares en el escáner tomográfico, por lo que fueron diagnosticados de pulmonía, a pesar de tener una temperatura normal.

El nieto había sido un ‘chico malo’ (paciente 5), y se había negado a llevar mascarilla en Wuhan, por lo que los padres insistieron en que le hicieran un escáner. A pesar de la total falta de síntomas, él fue también diagnosticado de neumonía, a pesar de ser totalmente asintomático.

La nieta, que había sido una buena chica (paciente 6), había llevado la mascarilla, por lo que nadie se sorprendió de que no solo no presentase síntomas, sino que tampoco presentase anormalidades pulmonares.

Los seis pacientes (incluyendo aparentemente el paciente 6, que estaba sano en todos los sentidos), fueron sometidos a pruebas utilizando el nuevo test de ARN. No resulta sorprendente que los abuelos dieran positivo en los bastoncillos utilizados para la nariz y en las muestras de suero. Pero la hija, paciente 2, a pesar de que se le practicaron 18 test, más que a cualquier otro, dio repetidamente negativo en todos ellos. Pero, mostrando un impactante prejuicio, los autores concluyeron que “ella seguía siendo contemplada como un caso contagiado porque estaba muy vinculada epidemiológicamente con la exposición en el hospital de Wuhan, y radiológicamente mostraba un patrón difuso multifocal de opacidades en el pulmón”. Otra indicación de sesgo fue la omisión de los resultados del test de la paciente 6, que también arrojó resultados negativos similares todas las veces (pero basados en solo cuatro muestras, según la correspondencia personal de los autores). En este caso, el sesgo fue claramente clasificarla como no contagiada.

El nieto mal chico (paciente 5), también dio positivo en las muestras nasales, de garganta y de esputos, a pesar de no presentar síntomas de enfermedad.

Además, había un pariente que no había viajado a Wuhan (el paciente 7), que enfermó con dolor de espalda y debilidad cuatro días después de que todos hubieran regresado a Shenzhen, y cuando ella fue sometida a los test, también dio positivo en el ARN (nariz, garganta y esputos).

Varios de los pacientes que vivían en Wuhan también enfermaron posteriormente, pero en este estudio no se proporcionaba información de test de coronavirus.

No se consideraron otras causas de enfermedad, como la exposición a alimentos contaminados por productos químicos, alimentos preparados antes de su visita, que se dejaron fuera demasiado tiempo o en condiciones insalubres. El propósito de la referencia [3] parece haber sido demostrar que el supuesto coronavirus es infeccioso, no tratar de refutarlo (que es lo que deberían hacer los buenos científicos). Hay que tener en cuenta que los familiares se visitaron mucho durante unos días, ya que realmente ese era el propósito del viaje, y se puede suponer que comieron más de lo habitual, comieron alimentos más ricos y más exóticos (aunque no fuesen animales exóticos) y quizás bebieron más de lo habitual. Pero no se investigó nada de eso.


Transmisión 2 – La conexión alemana

La referencia (9) intenta conectar la enfermedad de algunos alemanes, uno de los cuales se reunió con una mujer china, que posteriormente fue diagnosticada positiva en un test de ARN.

La secuencia de acontecimientos se inició entre el 20 y el 22 de enero, cuando una mujer de Shanghai y un alemán local mantuvieron encuentros. Ambos estaban sanos en aquel momento. La mujer voló de regreso a China el 22 de enero, y empezó a sentirse enferma en el vuelo de regreso a su casa. También el alemán se puso enfermo (dolor de garganta, escalofríos, dolor muscular, fiebre, tos), a finales del 24 de enero, y no volvió al trabajo hasta el día 27. Casualmente, fue también el mismo día que la mujer en Shanghai informó a la empresa alemana que ella había estado enferma y que la prueba del coronavirus le había salido con ARN positivo. Para entonces, el hombre alemán ya se había recuperado, sin ningún tipo especial de medicina o intervención, pero su test dio positivo, y lo mismo pasó con otros tres colegas que habían estado en contacto con él, con la mujer de Shanghai, o con ambos. Es lógico que todos los que habían tenido contacto con ellos fueran sometidos al test, y probablemente no se hizo la prueba a ningún empleado que no hubiera estado en contacto. El estudio no dice cuantos dieron negativo, y si cualquiera de los que dieron negativo presentaba síntomas similares.

El artículo afirma que los cuatro alemanes tuvieron síntomas a partir del día 24, 26 o 27, pero esos síntomas no están detallados para tres de ellos que no estuvieron en la reunión con la mujer china. El artículo observa que “hasta ahora, ninguno de los cuatro pacientes confirmados muestra síntomas de enfermedad clínica grave”.

Si el propósito del estudio era apoyar la idea de que esta enfermedad es transmisible, es importante aceptar los cuatro test positivos de los alemanes como verdaderos positivos, a pesar del hecho de que ninguno de ellos presentase una “enfermedad clínica grave”. Sin embargo, esto pone en entredicho la gravedad de la enfermedad, y porqué se necesitaban medidas médicas heroicas y peligrosas. Dado que los alemanes no descubrieron su prueba de ARN positiva hasta después de su período de síntomas, probablemente solo tuvieron que sufrir cuarentena, y se ahorraron los medicamentos antivirales, los esteroides, o la invasiva respiración asistida, cosa que podría haber sucedido si se hubieran presentado en un servicio de urgencias con síntomas, y hubieran sido diagnosticados al mismo tiempo con el coronavirus 2019.

Una explicación alternativa es que el coronavirus es mortal, pero que las pruebas de aquellos cuatro alemanes fueron cuatro falsos positivos. Si tal es el caso, debe cuestionarse la utilidad de la prueba.

A remarcar que el hecho de que todas las personas con pruebas positivas y con síntomas tuvieran contacto no resulta sorprendente, si las pruebas se limitaron a las personas que habían tenido contacto.


Transmisión 3 – la pareja de Illinois

Un estudio en Lancet hizo un gran problema sobre el supuesto primer caso de contacto de persona a persona en los EE. UU., desde una mujer que había visitado Wuhan en diciembre de 2019 hasta su esposo, que se había quedado en los Estados Unidos. Se enfermó después de regresar, y luego tanto ella como su esposo, que no habían viajado a Wuhan, dieron positivo al coronavirus (31). Era imposible saber si tenía síntomas o no porque tenía enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con lo cual tenía tos y dificultad para respirar todo el tiempo. Lo más interesante es que las autoridades identificaron 372 contactos de esta pareja, y "pudieron evaluar el riesgo de exposición y controlar activamente los síntomas de 347". Ninguna de estas personas tuvo que visitar urgencias con síntomas respiratorios dentro de los 14 días posteriores al contacto con la pareja. Cuarenta y tres tenían algunos síntomas que podrían haber sido COVID-19, y se convirtieron en "Personas bajo investigación". Veintiséis habían estado expuestos con la pareja clasificada como de "riesgo medio o mayor". Pero a pesar de la presencia de síntomas, el contacto con la pareja, y el monitoreo cercano, ninguno dio positivo al nuevo coronavirus.


Transmisión 4 – El Diamond Princes (33)

El crucero Diamond Princess fue un laboratorio perfecto para observar en acción un patógeno altamente infeccioso. La primera persona que dio positivo, tenía síntomas antes de embarcar, el 20 de enero. No fue hasta el 1 de febrero que dio positivo, y el 3 de febrero, fue cuando los pasajeros fueron confinados en sus camarotes, en algunos casos con alguien que había dado positivo. Los pasajeros interactuaban con la tripulación, por ejemplo, para conseguir la comida. A pesar de ello, el índice de transmisión fue solo del 16,7 %, implicando que un 83,3 % siguieron siendo negativos. Puesto que casi la mitad de quienes habían dado positivo no mostraban síntomas, no fue posible evitar el contacto con las personas que daban positivo basándose solo en los síntomas observables, lo que significa que el 92 % salió de la cuarentena sin haber experimentado síntomas debidos al coronavirus.


Transmisión 5 – Los mágicos

Muchos artículos en periódicos han remarcado casos fuera de China (donde los casos individuales seguían siendo relevantes) que no habían tenido contacto con ningún otro caso, ni habían viajado en una región endémica (notablemente Wuhan). Estos son documentos en el apéndice B.


Transmisión de prueba

En la mayoría de los casos es imposible demostrar que alguien tuvo contacto con otro caso de coronavirus, incluso habiendo viajado a Wuhan y visitado el mercado de Huanan. En el mejor de los casos, será posible demostrar que alguienestuvo cerca de alguien que antes había dado positivo, pero eso no constituye prueba alguna de que estuviera expuesto al virus, y mucho menos que fueraesa personala que lo infectó. En la mayoría de los casos, incluso si alguien estuvo en Wuhan, no habrá evidencia de que una persona haya estado en contacto con otra víctima.

Fundamentalmente, la creencia de que ‘es el contacto lo que causa pruebas positivas’ es necesaria para preservar el paradigma infeccioso. Por lo tanto, la más leve evidencia de una asociación entre un caso antiguo y uno nuevo (como haber estado en la misma ciudad, al mismo tiempo) se toma como ‘prueba de transmisión’, cuando obviamente no es así.


8. Tratamiento

El tratamiento para el supuesto nuevo coronavirus sigue el mismo patrón que para el SARS. Además del tratamiento estándar para afecciones respiratorias, existe la tendencia a proporcionar oxígeno a los pacientes de forma más agresiva (por ejemplo, intubación), el uso de corticosteroides en altas dosis (por ejemplo, metilprednisolona), y una variedad de medicamentos antivirales.


La experiencia con el SARS

Todo aquello no funcionó bien con el SARS, tal como indicó un informe, encargado por un panel de expertos de la OMS después de finalizado el SARS:

“A pesar de la extensa literatura informando acerca de los tratamientos contra el SARS, no fue posible determinar si los tratamientos fueron beneficiosos para los pacientes durante la epidemia de SARS. Algunos pueden haber resultado perjudiciales… De los pacientes tratados con Ribavirina, 49 de 138 hasta 67 de 110 (36%-61%) desarrollaron anemia hemolítica [descomposición de los glóbulos rojos], una complicación reconocida con este medicamento, aunque no es posible descartar la posibilidad de que la infección por SARS-CoV cause la anemia hemolítica, ya que no existe un grupo control. Un estudio señaló que más del 29% de los pacientes con SARS tenía algún grado de disfunción hepática, indicada por niveles de enzima ALT [Alanina Amino Transferasa]más altos de lo normal, y el número de pacientes con esta complicación aumentó a más del 75% después del tratamiento con Ribavirina...

“En la literatura china, encontramos 14 informes en los que se usaron esteroides. Doce estudios no fueron concluyentes, y dos mostraron posibles daños. Un estudio informó la aparición de diabetes asociada con el tratamiento con metilprednisolona.

“Otro estudio (un estudio retrospectivo no controlado de 40 pacientes con SARS) informó necrosis avascular y osteoporosis entre pacientes con SARS tratados con corticosteroides [lo que resultó en muchos reemplazos de articulaciones, particularmente en Hong Kong] "(7)


Fármacos antivirales para el nuevo coronavirus

En relación al SAR, el antiviral Ribavirin fue el fármaco predominante, pero para este nuevo coronavirus se han propuesto una variedad más amplia, empezando con los chinos al inicio del pánico. La elección de fármacos en como dar palos a ciegas ya que “ningún tratamiento con antivirales ha demostrado ser efectivo para la infección del coronavirus” (2):

- El fármaco contra la gripe oseltamivir (Tamiflu) [2]. Su uso fue descrito como "empírico", basado en la intuición, no en la ciencia. En China también se informó su uso en (10)

- También se ha utilizado ampliamente Kaletra, que combina los fármacos contra el SIDA Lopinavir y Ritonavir, compuesto de inhibidores de proteasa. Un hospital chino remarcó que la elección se había debido a que el fármaco “ya estaba disponible en el hospital nombrado” (2) También se informó de su uso en china (10), y en Singapur (24).

- En China también se informó (10) la utilización del fármaco Ganciclovir, antiviral utilizado para el tratamiento de las infecciones causadas por citomegalovirus.

- A principios de febrero el gobierno chino anunció un ensayo del antiviral Remdesivir, de Gilead, contra el Ebola, basándose en que “puede haber ayudado a aliviar los síntomas de un hombre de 35 años” diagnosticado de infección por coronavirus en EE.UU. (15) El fármaco iba a ser ensayado sobre 270 personas, si bien no estaba claro si existiría un grupo con placebo o un grupo de control. Jiang Xuefeng, profesor de química chino, advirtió: “No se usaron muestras aleatorias, controladas o muestras testigo [en su uso previo en un hombre estadounidense]... La efectividad de Remdesivir no puede determinarse en este caso único... Puede llevar años comprender completamente los efectos secundarios farmacológicos y toxicológicos de nuevas drogas "(15) La referencia (28) admite que “Todavía se necesitan ensayos aleatorios y controlados para determinar la seguridad y eficacia de Remdesivir”.

- Un hospital japonés utilizó el medicamento contra la gripe Avigan, y en Shenzhen, China, se administró a 70 pacientes (30)

- Una revisión de tratamientos en China, publicada a mediados de febrero, revivió también el uso de Ribavirin a pesar de admitir su falta de efectividad e “importante toxicidad”. Pero quizás supusieron que sería útil combinado con otros fármacos (28).

- Otro inhibidor de la proteasa utilizado contra el SIDA, Nelfinavir, se menciona en (28)

- Arbidol es un fármaco ruso contra la gripe, que se menciona en (28)

- También en (28) se menciona la inhalación de óxido nítrico.

Estos fármacos a veces se describen como "experimentales", sin embargo esto es un nombre inapropiado, y oculta el hecho de que no se usan en el contexto de la ciencia. Claramente, no es ciencia cuando no hay placebo, no hay prueba a ciegas, ni aleatorización. Es probable que a los pacientes más enfermos se les receten medicamentos no probados, y que si su salud se deteriora más se culpeal virus, sin que nadie llegue a saber qué habría pasado de haber recibido el médico estándar para sus síntomas Si el paciente sobrevive, probablemente se lo considerará un éxito, y equivale a millones o más en relaciones públicas para un medicamento antiviral que aún no ha encontrado mercado.


Uso de fármacos

Al 93 % de los 41 casos chinos confirmados de coronavirus en (2) se les administró Oseltamivir, y se planificó el uso futuro de Kaletra. También en China, 75 de 99 pacientes recibieron antivirales no específicos (10) A un 52% de las 2.003 personas que dieron positivo al coronavirus y murieron en Italia, se les habían administrado antivirales -no especificados- (32)


Estado del paciente

Parte de la preocupación con el uso de fármacos antivirales es porque en este pánico de epidemia los pacientes son más ancianos y débiles que la persona promedio. Por ejemplo, “La edad promedio de los pacientes era de 55,5 años, incluyendo 67 hombres y 32 mujeres” (10). Aproximadamente sólo un 12% de la población china tienen 55 años o más (11). En un estudio posterior (13), la edad media era de 59 años, y aproximadamente solo un 10% de la población china tiene esta edad o superior. En los tres últimos periodos de tiempo de este estudio, desde el 12 hasta el 22 de enero, la edad media había aumentado gradualmente hasta los 61 años.

También los pacientes estaban más débiles. Por ejemplo, “50 pacientes (un 51%) presentaban enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, trastornos del sistema endocrino, del sistema digestivo, enfermedades del sistema respiratorio, tumores malignos, y enfermedades del sistema nervioso” (10)

En Italia, la edad promedio de las muertes analizadas en 2003 era de 80 años, y más del 99% de los 355 casos en los que se pudo disponer de la información, presentaban graves trastornos de salud preexistentes (un 76% tenía hipertensión, y cantidades menores tenían diabetes, trastornos cardíacos, cáncer reciente, fallo renal, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, apoplejía, demencia y trastorno hepático crónico), que podrían haber explicado las muertes (32). Un 49% tenía más de tres enfermedades, un 26% tenía dos, y un 25% tenía una. Solo tres de los fallecidos (< del 1 %) no presentaban enfermedad crónica subyacente. La edad más avanzada y la mayor frecuencia de enfermedades pre-existentes en Italia probablemente sea el motivo de que estuvieran informando sobre número de muertes, y no informaran sobre las condiciones de los pacientes.

Si combinamos la edad avanzada, las condiciones de enfermedad pre-existente, la neumonía, la respiración asistida invasiva, y la potencia de los fármacos, tenemos la receta perfecta para otro descalabro yatrogénico.


Experiencia en el tratamiento

No disponemos de mucha documentación precisa de experiencias con los fármacos antivirales, normalmente suele llegar después de que ha concluido una epidemia, cuando los médicos tienen tiempo para repasar los numerosos registros que han tomado, y ver si pueden determinar si los tratamientos tuvieron algún impacto en los marcadores de la enfermedad o en la salud del paciente. Puesto que es casi seguro que no se ha seguido un control, resultará imposible distinguir entre un paciente que se ha recuperado por sí mismo a pesar del tratamiento, y uno que se salvó gracias al tratamiento. Sin embargo, lo sí se puede conseguir es información útil sobre los marcadores de la enfermedad y sobre los efectos adversos.

El primer informe sobre experiencia con el tratamiento del que tengo conocimiento procede de Singapur (24). Reportaban sobre 18 pacientes, de los cuales solo cinco recibieron fármacos antivirales, escogidos entre los seis pacientes más enfermos, que precisaron oxígeno adicional.

Los médicos utilizaron los fármacos contra el SIDA Lopinavir y Ritonavir, a menudo comercializados en combinación bajo la denominación de Kaletra. En dos de los pacientes se informó una reducción en la necesidad de oxígeno al cabo de tres días, y en dos más (no los mismos) empezaron a dar negativo en los tests del coronavirus. Ahí, perfecto, si bien es imposible afirmar que ello sea debido a los fármacos, y que solo fue en una minoría de pacientes.

La mala noticia es que dos pacientes “se deterioraron y experimentaron un fallo respiratorio progresivo mientras estaban recibiendo Lopinavir/Ritonavir, y uno de ellos precisó respiración asistida mecánica”. Y las pruebas de esos dos pacientes siguieron dando resultados positivos al coronavirus. Además, 3 de los 5 pacientes “desarrollaron resultados en las pruebas de funcionamiento anormal del hígado”, y 4 de los 5 “desarrollaron náuseas, vómitos y/o diarrea”. En total, solo uno de los cinco fue capaz de completar la rutina planeada de 14 días de fármacos antivirales.

Desde luego, no se puede demostrar que fueron los fármacos los que produjeron los efectos secundarios o el empeoramiento de la salud que se apreció, puesto que durante un pánico de epidemia es imposible realizar un control. Sin embargo, cuando la condición de los pacientes incluye efectos secundarios que se sabe que producen los fármacos administrados, es razonable inferir que estos son producidos por los fármacos.


9. Conclusiones

El pánico del coronavirus es tan solo eso, un pánico irracional basado en un test de ARN no demostrado, que nunca ha estado conectado con un virus y que nunca llegará a estar conectado con ningún virus a menos que ese virus sea purificado. Además, aunque el test pudiera llegar a detectar un nuevo virus, la presencia de un virus no prueba de que sea la causa de los graves síntomas que experimentan algunas personas que dan positivo en la prueba (aunque no todas las que dan positivo).

Utilizar fármacos potentes porque los médicos están convencidos de que tienen que vérselas con un virus particularmente fuerte, es probable que produzca un gran número de muertes, especialmente en las personas de más edad, que ya presentan trastornos pre-existentes de salud, tal y como ya pasó con el SARS.

En todo esto hay muy poca ciencia en acción. Hay prisa por explicar todo lo que está sucediendo de una manera que no cuestione el paradigma viral, que no cuestione el significado de los resultados de las pruebas y que promueve el uso de medicamentos antivirales no probados. Y, con el tiempo que se requiera, se desarrollará una vacuna y puede ser obligatoria para algunos de los países traumatizados, incluso aunque se desarrolleuna vez que la epidemia haya sido dada por terminada, por lo que será imposible demostrar que [esa vacuna] disminuye el riesgo de dar positivo en una prueba.


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30. Zhou C et al. Coronavirus: experimental treatments give hope as China death toll hits 1,523. South China Morning Post. 2020 Feb 15. https://www.scmp.com/news/china/society/article/3050773/coronavirus-hubei-reports-2420-new-cases-and-139-additional

31. Ghinai I et al. First known person-to-person transmission of severe acute respiratory syndrome coronavirus 2 (SARS-CoV-2) in the USA. Lancet. 2020 Mar 13. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30607-3/fulltext

32. Report sulle caratteristiche dei pazienti deceduti positivi a COVID-19 in Italia Il presente report è basato sui dati aggiornati al 17 Marzo 2020 [Report on the characteristics of deceased people positive for COVID-19 in Italy as of March 17, 2020]. ISS. 2020 Mar 17. https://www.epicentro.iss.it/coronavirus/bollettino/Report-COVID-2019_17_marzo-v2.pdf

33. Russell TW et al. Estimating the infection and case fatality ratio for COVID-19 using age-adjusted data from the outbreak on the Diamond Princess cruise ship. medrxiv. 2020 Mar 5. https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.05.20031773v2.full.pdf

34. Grasselli G et al. Critical Care Utilization for the COVID-19 Outbreak in Lombardy, Italy: Early Experience and Forecast During an Emergency Response. JAMA. 2020 Mar 13. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2763188


Apéndice A – Confusos resultados en las pruebas

Si la prueba refleja con veracidad una infección en curso, hay resultados de las pruebas que simplemente carecen de sentido, ya que muestran a alguien como positivo y luego como negativo a la prueba. No se proporcionan fuentes para evitar saturar la sección de referencias, pero están disponibles si se solicitan.

- (31 de enero) Una mujer que regresó a Canadá desde China dio negativo mientras estaba "levemente enferma" después de llegar a Canadá, pero luego dio positivo.

- (11 de febrero) Una mujer enferma en Wuhan resultó negativa en su primera prueba, después de días de enfermedad, pero dio positivo en la segunda prueba.

- (16 de febrero) Tras abandonar un crucero, se descartó a una mujer estadounidense de 83 años, declarándola libre de enfermedades, pero después de su llegada a Malasia dio positivo dos veces. Irónicamente, su esposo tenía neumonía, pero dio negativo. Nadie en el barco estaba enfermo, ni había viajado recientemente a China continental.

- (1 de marzo) Newsweek informó que un hombre estadounidense, sin ningún síntoma, había dado negativo en la prueba, al regresar de Wuhan, China. Posteriormentedio un"débil positivo", siendo puesto de nuevo en cuarentena.


Apéndice B – Los casos positivos ‘mágicos’

Los siguientes casos se recopilaron de las noticias, en relación a personas que dieron positivo en las pruebas, sin haber tenido ningún contacto conocido con otros casos de coronavirus, ni haber viajado a las regiones originalmente afectadas. No se proporcionan fuentes para evitar saturar la sección de referencias, pero están disponibles si se solicitan.

- (2 de febrero) Un hombre de Hong Kong de 80 años dio positivo después de ingresar en el hospital por fiebre, pero su único viaje reciente a China continental había sido una breve visita a Shenzhen, a las afueras de Hong Kong (a más de 1.000 km de Wuhan en automóvil). No tuvo contacto con otros casos, ni con mercados de animales vivos o de animales salvajes.

- (13 de febrero) Una mujer japonesa de unos 80 años dio positivo después post-mortem. Su yerno, un taxista, también dio positivo. No había viajado a las partes afectadas de China y negó haber llevado a clientes extranjeros en las dos semanas anteriores a las pruebas positivas.

- (16 de febrero) Un hombre de 82 años en Seúl, Corea, sin antecedentes de viajes al extranjero ni contacto con otras personas que hubieran dado positivo en las pruebas.

- (17 de febrero) Tres hombres en las prefecturas de Aichi, Chiba y Hokkaido, en Japón, sinvías de infección identificadas.

- (18 de febrero) Una mujer de 61 años, descrita como una "gran propagadora", fue la primera persona diagnosticada en su región, altamente poblada, de Corea del Sur, sin haber tenido contactos ni viajes conocidos que explicasen su caso. Se la culpó de transmitir la infección a otras 37 personas, pero esto puede ser solo un artificio debido a la magnitud de la iglesia. Tuvo 1.160 "contactos" (se supone que principalmente entre miembros de su congregación), por lo que la fracción de casos entre sus contactos es del 3,3%, inferiora la tasa de resultados positivos observados en general en Corea del Sur.

- (20 de febrero) El artículo de JAMA sobre casos originales en Lombardía informa que ninguno de los 37 casos encontrados en 24 horas tenía vínculos entre sí ni con anteriores casos de coronavirus (por ejemplo, de personas que llegaron a Italia procedentes de China) [34].

- (22 de febrero) Dos casos en la prefectura de Chiba, Japón, no tuvieron relación entre ellos, ni ningún contacto con otros casos, o un historial de viaje relevante.

- (22 de febrero) El Director General de la OMS dice que "los casos sin un vínculo epidemiológico claro, como un historial de viajes a China, o el contacto con un caso ‘confirmado’ son preocupantes.

- (27 de febrero) Después de que un hospital en Viena, Austria, decidiera evaluar a todos con síntomas parecidos, un hombre de 72 años dio positivo. No tenía una vía de infección conocida, ya llevaba 10 días en el hospital, y ninguno de sus contactos estaba enfermo ni infectado.

- (27 de febrero) Un hombre de 88 años dio positivo en San Marino (un Ducado dentro de Italia), pero una investigación mostró que no había viajado al extranjero, ni a las zonas"de alarma"en Italia donde se han encontrado otros casos.

- (28 de febrero) Un residente de Oregón se convirtió en el primer caso positivo sin antecedentes conocidos de viajes a países afectados ni contacto con personas infectadas.

- (2 de marzo) El País informó que al menos cinco casos positivos en Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid, no habían viajado a ningún país considerado de riesgo, ni habían tenido contacto con ningún otro paciente.

- (6 de marzo) Columbia Británica, Canadá informó de un caso positivo sin historial reciente de viaje y sin contacto conocido con ningún otro paciente.

- (19 de marzo) CTV informóde un hombre con leucemia, que acudió al hospital con sudores nocturnos y tos, recibió antibióticos y fue enviado a su casa, empeoró, fue intubado y luego desafortunadamente murió. El resultado de la prueba, recibido tras su muerte, fue positivo. No había viajado recientemente ni había tenido contacto con ningún otro paciente con coronavirus.


Apéndice C – Preservar la prueba

En general, parece que los resultados de las pruebas deben interpretarse para seguir manteniendo la teoría del coronavirus. No se permiten interpretaciones alternativas. Y cuando hay una inconsistencia, debe ignorarse o justificarse, invocando a menudo datos imaginarios.

- Como se mencionó anteriormente, en la Referencia [3], la hija, importante en la cadena de transmisión de una familia, fue interpretada como un negativo falso. La alternativa es que se podría haber llegado a la conclusión de que esta mujer no tenía el coronavirus, pero eso habría dañado gravemente la historia de la transmisión familiar, y dejaría abierta la posibilidad de otros motivos para el grupo de enfermedades (y de anormalidades en la exploración por TAC).

- También en la Referencia [3] el nieto dio positivo sin ningún síntoma, excepto anormalidades pulmonares en una tomografía computarizada. Esto les permitió declararlo enfermo (neumonía asintomática). Pero podría haber sido un caso asintomático, o un falso positivo.

- Una mujer que regresó desde China a su universidad canadiense con enfermedad, primero resultó negativa y luego positiva. Esto se interpretó como una indicación de que tenía muy pocos virus en su cuerpo en el momento de la primera prueba, y que la prueba no era lo suficientemente sensible. Sin embargo, las pruebas de PCR son extraordinariamente sensibles, y si tenía tan pocos virus, ¿cómo era que tenía síntomas? Una explicación alternativa es que se volvió positiva en la prueba en Canadá, tal vez porque este virus es bastante común, o porque la prueba no es para un virus, sino que solo mide el ARN creado por el cuerpo humano en respuesta a enfermedades.[ 8]

- Se podía haber pensado que los cuatro alemanes [9] mostraban que la prueba de ARN produce falsos positivos, o que a menudo la enfermedad producida por el virus no es grave. Pero esa no

será la interpretación de ninguno de los dogmáticos promotores de la teoría del coronavirus, simplemente no será algo que no se mencionará ahora que el mensaje principal, ?que el virus es infeccioso?, ha recibido el respaldo de las evidencias.

- De los 206 japoneses evacuados de Wuhan, solo tres dieron positivo, y se encontró que dos no tenían "síntomas". En lugar de considerarlos falsos positivos, se consideran infectados y posiblemente infecciosos. [12]

- De los 6 casos positivos de Singapur reportados en [14], el primero tenía dolor de garganta y tos, pero no neumonía; el segundo y el tercero tenían síntomas no descritos, y los últimos tres no tenían síntomas.

- Una mujer regresó de Italia a Cuba, donde estaba su esposo, desarrollando síntomas respiratorios menores tras su regreso [27]. Sus síntomas se resolvieron, pero unos días después el esposo desarrolló síntomas, y ambos fueron a un hospital, donde los pusieron en aislamiento. Cuando se hicieron las pruebas, el esposo, que no había estado fuera del país, dio positivo, en tanto que la esposa dio negativo. El instituto médico planteó la hipótesis de que ella se había vuelto negativa en los 15 días posteriores a sus primeros síntomas, pero no existen evidencias de que alguna vez haya sido positiva.



Fuente: The infectious Myth